En la foto aparecen pies, que se mueven hacia el otro. Reunidos, porque no pueden solos.

Llevo tiempo pensando en aquello que nos une. Se llama vida. Para unos en minúscula, en principio, hasta su amenaza. Para otros, en mayúscula, sin saber quizá cuanto de grande. Vivir una pandemia, con la capacidad de pensar y escribir, situado al margen de todo y encerrado, sin darse mucho a los medios de comunicación del momento y releyendo muchas cosas, da qué pensar y sufrir. Ambas cosas van de la mano, ha sido siempre así.

Los sanitarios, en bloque y sin subrayar excepciones, han estado del lado de la persona, de la acogida y de su propia entrega. Con motivaciones incuestionablemente muy diversas. Los habrá que se hayan sentido héroes y hayan luchado hasta la extenuación, con reconocimiento o sin él. Los hay que, sin duda, han vuelto a casa y su familia ha sentido miedo por su presencia. Estarán los inconscientes de turno y los que, leyendo y estudiando, habrán optado por medidas extremas. Tantas personas, que no son “tipos”, “categorías”, ni hay por ahora taxonomía que los ordene. Sin embargo, han estado y su acción, derivada de su preparación y motivación, ha sido decisiva.

Quiero apuntar, no todos estarán. Han dado la vida, algunos la han perdido. Todos la arriesgaron. Mis condolencias a las familias.

Humanidad de la otra persona, lo que más nos reclama.

Sanitarios, en este tiempo extraño, como el Buen Samaritano. Sin preguntar, curando. Como se puede, atendiendo. Con fallos, que se viven como propios siendo del otro. Sanitarios, puntuales, dando relevo a los compañeros. Escuchando el cambio y lo que puede venir. Sanitarios aplaudidos, pero sabiendo que el mejor aplauso está por llegar. Sanitarios con inteligencia, con método, dejándose guiar, aprendiendo lo que nadie sabía, leyendo, buscando, contracorriente, atendiendo a personas y familias. Sanitarios, al borde.

¿Quiénes, sin saberlo o sabiendo, se convierten en parte de lo suyo? ¿Quiénes lo agradecerán?

Sanitarios que huyen de sí mismos, se dan al otro.

¿No es el Amor lo que es capaz de sostener el mundo?

Imaginad que, en todo esto, les hubiéramos escuchado a ellos, no a esos cuyo trabajo es ocupar portadas.

Sanitarios, sois y habéis sido -no nombraré excepciones-, columna de la Vida en el mundo.