Hablar de pupitre es nombrar ese minúsculo espacio en el que el alumno vive rozando lo ajeno. Se sitúa junto a otros con orden o desorden. Se llena de instrumentos. Cada día soporta lo nuevo y es testigo del placer y el sufrimiento de su dueño.

Algunos portan cajoneras. Duras y estrechas abren su corazón a libros, cuadernos, papeles y al móvil. Allí permanece esperando lo que tendrá que salir y mucho de lo que no se quiere mostrar. En su seno existieron notas, se pasaron de uno a otro bromas y comentarios. Pequeño pupitre, qué misterio.

Sobre él se duerme y se sueña, su madera sirve para posarse a escuchar, para ejercitarse en lo sublime y en lo inútil, para responderse a sí mismo y contestar las lecciones del profesor reservando íntimamente números y palabras que no siempre son capaces de alumbrarse en su momento preciso. Cuesta creerlo. Queda olvidado. Nadie lo siente como propio al sonar el final del día, mucho menos al cambiar de curso. Ningún pupitre es despedido aunque con los años se vea con nostalgia y se reconozca en privado que ese fue lugar de torturas y sacrificios.

Al otro lado se sentaba un amigo. Conviene dejar la mesa para ir a visitar otras perspectivas. La clase se escucha y se ve diferente. Cada pupitre es único. Tiene hondura, desde él se abre un horizonte, modifica el tiempo. Demasiadas horas. Mejor no contar el tiempo. Las lecciones no se miden. Una gran palabra sella un día completo. Lo peor es el desierto, la desolación, la nada inescribible, la pena inconfesable.

El pupitre es igualmente mirado. El marrón no invisible concentra materia y espíritu. Fue de otro, lo encarna y da vida quien en él se apoya. Páginas sueltas, conocimiento variable. Lo que viene no siempre se queda, no pocas veces se va. Despertarse sorprendido encajonado en sus cuatro patas, chirriar cuando no se entiende lo que la ventana de la pizarra quiere mostrar.

Ínfimo pupitre que se renueva cada día. Los alumnos lo profanan sin respeto, pero una mano amiga y siempre cuidadosa llega a repararlo cuando el silencio clama.

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