¿Por dónde empezar a estudiar filosofía?

Ayer hablé sobre una colección de libros muy buena y alguien me ha preguntado por dónde empezar a estudiar filosofía. Lo primero, no soy experto en nada, pero menos en filosofía porque de lo que se sabe un poco se es consciente mucho mejor de la propia ignorancia. Digamos que disfruto leyendo y sigo buscando. Muchas veces al hilo de mis propias cuestiones, de lo que me interesa. Me gustaría seguir así toda la vida.

A mí lo que más me ayudó fue empezar yendo a clase, escuchando a buenos profesores y leer por las tardes lo que podía. Dialogar y discutir, aceptar indicaciones y hacer camino poco a poco. Entonces no sabía lo valiosas que eran las tardes libres para estudiar. Debía haber dedicado más esfuerzo. Además, las capacidades de un joven no son comparables con las que tengo ahora.

Antes de la universidad, la filosofía ya me había interesado. En 1º BUP conocí el mito de la caverna y leí algunos textos sueltos de Platón. Mis padres tenían en casa una biblioteca de consulta, con varias En 3º BUP escuché hablar de E. Mounier, y me encantó. Pude conseguir algún libro de sus obras completas. Eran demasiado grandes para mí entonces. Tanto los volúmenes, que eran cuatro, como la tarea de leer algo con orden. Este año también disfruté “La rebelión de las masas”, de Ortega. Nadie me orientaba. Fue el curso en el que escuché por primera vez el nombre de los existencialistas y sus propuestas excesivas. Discutía con el profesor en clase, en el mejor sentido.

En COU di un salto de gigante. Me entretenía con artículos del diccionario de Ferrater Mora, especialmente los dedicados a los filósofos que iba estudiando. Los fotocopiaba y subrayaba en la biblioteca. Y también me hice con la historia de la filosofía escrita por Julián Marías, a quien además pude escuchar. No la conservo. Se la dejé a alguien, supongo que a algún amigo. No ha vuelto.

Ahora bien. Si tuviera que recomendar ahora dos libros para empezar serían, por este orden: “De Homero a Sócrates“, de Miguel García-Baró, de la colección que he citado antes; y “Lecciones preliminares de filosofía“, de Manuel García Morente. Aunque la mejor forma de comenzar a en filosofía es filosofando, revisando lo que cada cual tiene ya aceptado y darle un par de vueltas, sin intención de justificarse sino de buscar la verdad. O no, directamente dudando de estas cosas.

Por supuesto, que cada cual haga lo que quiera. Pero creo que hay modos de empezar en el mundo de la filosofía que no se deberían ni proponer ni practicar. No sea que conduzcan más a la desesperación o a la ensoñación de quien cree que está pensando algo sin pensar nada, o encontrarse con la nada demasiado pronto y sin armas para hacerle frente.

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