Sobre el origen de la religión (1)

Intento estos días abordar la cuestión y en absoluto resulta algo fácil. Hablar de por qué alguien hoy comienza a creer, en un mundo en proceso de desacralización, es muchísimo más fácil que intentar investigar con honestidad el origen mismo de la religión misma, allí donde los testimonios se pierden y las palabras escritas eran más bien pobres. Sin embargo, creo que es una cuestión de suma importancia, una pregunta abierta a la razón pensante sobre la existencia misma de Dios que va más allá, mucho más allá, de la simplicidad y las reducciones de las opiniones de masas.

Por un lado percibo que hay algo positivo en el origen mismo de la religión, y no algo negativo. Es decir, un acontecimiento y no un simple miedo a algo, algo vivido en profundidad y no una mera ignorancia imaginativa. Esto habría que demostrarlo, por supuesto. Y es que leyendo textos antiguos sobre las religiones percibo que hay más preocupación por la vida misma de la persona que por la muerte, por ejemplo, y un interés por el sumo bien, por el bien perfecto más que la reflexión sobre el mal, lo que no hay, las carencias y debilidades. Yo diría que en el origen mismo del hecho religioso existe ese momento del suceso, ante el cual la persona se ve incapaz de reaccionar sino desde la actitud más profunda de su corazón, por decirlo de algún modo. Es un momento de totalidad en la historia, un instante absoluto, que a su vez se ve concreto y vulnerable. Vivido se pierde, de no ser por el recuerdo y la marca que ha dejado. Y todo lo de después será una búsqueda de aquel instante, de aquel tiempo, lugar…

Por otro se comprueba una cierta proximidad entre tantos lugares, momentos y personas, y en lo que dejaron tras de sí, que no puedo verlo sino como una forma de presencia común elaborada pedagógicamente de diversos modos. Hay algo aquí que me inquieta casi tanto como me asombra, y que no sacia sin más mi pregunta ni mi curiosidad intelectual. Puestos en el lugar de personas tan diferentes, cómo es posible que haya tantas similitudes.

Luego vienen las mezclas de poder, las luchas, el intento de apropiación y fragmentación, el conflicto entre los que vinieron después y los que vivieron realmente el momento primigenio. Un acontecimiento terrible es la “nacionalización” de estas experiencias, que a buen seguro creo que niega lo vivido y desvía tanto de su intento de vuelta y de religación, que invalida casi absolutamente todo lo que dice. La apropiación de lo religioso por alguien que pretende sacar partido de ello es una forma de idolatría insoportable, que hoy hace ver con sospecha razonable lo religioso en el mundo. Aquí percibo, en esta conquista de lo inconquistable, la más dura de las amenazas de todo el hecho religioso.

Continúa:

Tengo muchas preguntas. Más que respuestas. Me mueve la búsqueda e intentar comprender lo que vivo.

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3 comentarios sobre “Sobre el origen de la religión (1)

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