8 leyes del aprendizaje

No hace falta que venga ningún experto a contarnos, especialmente a los profesores, que hay casos en los que los alumnos no aprenden. Pero sí es interesante repasar con detenimiento cuándo sí se produce un aprendizaje. Quizá una pasada más a lo que ya estudiamos y sabemos, nos haga caer en la cuenta de un punto importante. Y, a ser posible, nosotros que somos expertos en lo práctico y concreto del día a día en clase, lo podamos incorporar para bien de algún alumno con más dificultades.

Los formulo a mi manera, aunque supongo que sabéis lo que hay de fondo en cada uno de ellos.

  1. En función de los efectos. Básicamente, que aprendemos mejor cuando existe una cierta recompensa posterior. Si incorporamos lo contrario, un efecto desagradable o practicamos la indiferencia y evasión, el aprendizaje tiende a desaparecer. ¡Premios y castigos de toda la vida! En relación a esto, los primeros son mucho más efectivos que los segundos.
  2. Con la práctica. El ejercicio y repetición ayuda al aprendizaje de manera muy significativa. Por eso el repaso es fundamental, porque se va fortaleciendo una conexión hecha. Quizá por eso una explicación esquemática del día anterior ayuda a recordar con mayor efectividad. Y también por esto es tan importante la práctica repetida de distintos ejercicios.
  3. Con buena disposición. Aprendemos mejor cuando estamos preparados de algún modo para lo que viene, cuando somos capaces de adelantar el siguiente paso de forma intuitiva o natural. Aquí encontramos una apelación a la motivación y a la voluntad por aprender, que no es fácil trabajar, pero que sí sufrimos diariamente en clase cuando perdemos cuidado. La disposición, por cierto, no tiene que ver con el miedo al empezar la clase, sino más bien al contrario. ¡Qué importante es, en este sentido, la curiosidad, el interés del alumno, sus ganas de crecer!
  4. Relación con lo aprendido. Algo que podemos formular de muchas maneras. A mí me gusta decir que es necesario “colgar” los aprendizajes nuevos de otros anteriores. Así son más duraderos, por estar más conectados. Lo nuevo además enriquece y mejora habitualmente todo lo anterior, de tal manera que se asume con mayor disposición. Y volvemos entonces al punto anterior. Descubrimos así que todo está relacionado en el aprendizaje, y que conviene mirar de forma global. En este punto conviene destacar la relevancia de la vida del alumno y lo que son aprendizajes vitales.
  5. ¡Intensidad! Un aprendizaje es mejor, más fuerte y duradero, en función de la intensidad con la que se aprenda, de lo que impacte y llame la atención en el momento de ser conocido. Aquí intervienen decisivamente las nuevas formas de aprendizaje, que permiten llegar a más sentidos del alumno. Intensidad relacionada igualmente con las emociones. Yo diría que este es un trabajo específico del profesor, que muchas veces con sus formas y maneras ayuda o se convierte en un cierto obstáculo. También de los padres, de las familias, del entorno. La intensidad de muchos aprendizajes sociales es difícil de superar en el aula. ¡Todo queda dicho!
  6. Semejanza. Lo semejante se asume mejor que lo distante. Cuanta mayor proximidad emocional o racional, el aprendizaje es igualmente más fuerte. De aquí que el estudio del aprendizaje y de las metodologías sean fundamentales para no incorporar saltos innecesarios, que despisten y desconecten de lo previo. Hay que construir aprendizajes fuertes poco a poco. Creo que hay una necesaria reflexión sobre contenidos y metodologías, todavía pendiente. Que “pierden” al alumno en lugar de ganarlo para seguir aprendiendo.
  7. Aprendizaje del contrario. A una idea, término, concepto se le asocia el contrario, como a una situación. Se aprenden, de algún modo, simultáneamente. Conseguir la respuesta buena es descartar las erróneas. O, dicho de otro modo, quizá más positivo, aprendemos bloques de cuestiones a través de su semántica.
  8. Rutinas y vicios. Transferencias, en definitiva, que nos llevan a incorporar de forma automáticamente aprendizajes previos en nuevas situaciones. Costumbres que, si incorporan la duda o la espera, y no la precipitación o las prisas por hacerlo, significan un gran salto de cara a lo que toca aprender como nuevo. Algo importante es percibir que todo esto se produce de forma circular, en unas y otras materias, en unos y otros momentos de la vida del alumno.

Ojalá te resulte útil. Yo he hecho una revisión personal. Creo que en al menos 5 de los 8 puntos tengo fallos gordos. ¡Seguimos aprendiendo!

Nos vemos en Twitter: @josefer_juan

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