¿Cómo preparas tus clases?

Me parece una cuestión esencial, gran parte de la tarea docente, independientemente de la etapa, nivel, materia. Aquí nos la jugamos, aunque luego no salga nunca exactamente lo que hemos pensado. Pero nos situamos, nos hacemos con la clase teóricamente, pensamos en los alumnos, repasamos la materia y la profundizamos poco a poco, deseamos contagiar pasión y hacerla asequible…

Conozco personas que trabajan en equipo con otros compañeros diseñando casi cada sesión, otros que las reparten y hacen comentarios o modificaciones, profesores que en esto están más solos que la una. Casi diría que el último grupo, más allá de unas líneas básicas de coordinación con otros, es el más numeroso a medida que los alumnos crecen dentro del sistema, perdiéndose mucha riqueza y variedad.

Desde hace unos años, uso un esquema básico para cada clase que voy renovando tanto en sus actividades como contenidos. Digamos que me planteo cada sesión partiendo de cuatro experiencias básicas, que secuencialmente aplico, tomadas del referente de cuatro grandes pedagogos del siglo XX.

  1. Conexión, enganchar con su realidad. Esto se lo debo a Ausubel y a la experiencia docente cotidiana. Colgar el tema del que hablemos de algo sobre lo que ya tienen algún conocimiento, sobre lo que puedan hablar, en lo que se encuentren implicados. Procuro que esta primera parte de la clase tenga algo altamente atractivo y sea llamativo para ellos, que de algún modo les pique la curiosidad para seguir adelante y no quieran, bajo ningún concepto, quedarse como están. En ocasiones es un reto, una pregunta abierta, una experiencia sobre la que pensar, algo más rompedor.
  2. Ampliación, el momento de la novedad. Sabiendo su situación y lenguaje sobre un asunto, avanzar y darle profundidad, verlo de otro modo, conceptualizar. Es el breve momento del conocimiento nuevo, de los contenidos. Es lo que Wigotsky llamó zona de desarrollo próximo. Encajar el primer y el segundo momento me ayuda mucho a no irme por las nubes, e incluso usar sus lenguajes más cotidianos. En la presentación, que ya puedo adelantar cuando tengo experiencia con otros de sus compañeros o repito una clase, procuro ser lo más esquemático posible. Esta parte es en la que la atención es más problemática.
  3. Relación, tiempo para aplicar. Me fascinó descubrir el concepto de generalización en los estudios de muchos autores ya antiguos. Comprender cómo funciona este proceso en el que algo aprendido se aplica a otros asuntos es clave. Dotar de herramientas en este sentido y dirección, para que ellos con sus recursos puedan hacerlo y construyan un aprendizaje en el que sean capaces de comprender, más que de reproducir, en el que puedan “usar” con competencia la clase para interpretar y vivir mejor en el mundo. No suelo pasar de tres actividades, de las cuales al menos una (la primera) tiene que ser en grupo.
  4. Cierre, recuperar lo aprendido hoy. Lo que llaman metacognición, aprender a aprender, hacer consciente y “darle una vuelta” a lo que hoy ha sucedido. Este momento es tan importante que no se puede saltar. La sesión bien merece su cierre con una pregunta, con una frase, con diálogo.

Falta un punto 5, también relevante: revisar lo que ha pasado. Cuando salgo de un aula y entro en otra para hacer “lo mismo” (nunca es una repetición radical) no da tiempo, pero al final de las sesiones sí que hago anotaciones en mis folios cutres, que mis alumnos nunca ven, en los que voy a puntado lo sucedido, lo que quería y dónde quería llegar.

Estos días, en los que muchos estamos hablando de programaciones de 50 folios con una cantidad ingente de detalles, vuelvo a lo sencillo, a lo más simple, al ABCD de mis clases. A este esquema que voy llenando de contenido gracias a la participación de mis alumnos, a sus ecos y propuestas. Más allá de un folio con indicaciones sobre cada sesión me parece una barbaridad, pero al final del año termino con una carpeta llena de anotaciones.

Si te interesa, seguimos hablando @josefer_juan

La foto es mía, de unos alumnos de este año, en el primer paso. ¡Qué grandes son!

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Un comentario sobre “¿Cómo preparas tus clases?

  1. Quizá por su sencillez, creo que es el mejor esquema para tener en cuenta a la hora de preparar las clases. Como dices es importante ir apuntando las cosas en el momento que podamos. Quizá los maestros con un poco más de experiencia ya lo llevamos a cabo de manera inconsciente porque la práctica nos ha ido conduciendo a ello, pero siempre es bueno hacer una pequeña reflexión sobre nuestras clases

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