Mis alumnos dicen que ellos no…

Esta mañana he comenzado las clases. Contradiciendo el adagio latino prima non datur et ultima dispensatur, nos hemos atrevido de forma suave a empezar la materia.

En concreto he compartido con ellos este vídeo, de un experimento social. Os invito a ver los dos. Además de dar qué pensar, son graciosos. El primero:

Y el segundo:

Después de unas risas y comentarlo un poco, he intentado generalizar. Básicamente la pregunta es cuántas veces hacemos lo que hacemos porque “los muchos” lo hacen, pero no somos capaces de dar más razón de ello. ¿Qué situaciones pueden ser semejantes?

  1. La dificultad de separarnos de nosotros mismos y examinar nuestra existencia.  Cuando llegamos a plantearnos determinadas cuestiones ya es tarde. Pensamos que hay razones para hacer lo que hacemos, aunque no las sepamos.
  2. Sabiendo que imitamos tanto, ¿por qué no vigilar más de cerca nuestras referencias personales? Sobre nuestros “modelos” sí caben muchas preguntas que podemos hacernos. ¿Es más fácil fijarse en otros que en uno mismo? ¡Atención a la respuesta!
  3. En un momento del primer vídeo -escena crucial- se produce un diálogo interesante entre las únicas dos personas que están en la sala. Y nos da dos claves: empezar con una pregunta, con espíritu crítico; y que no es viable mantener determinados diálogos en gran grupo, hace falta algo de intimidad.
  4. Independientemente de que la cuestión pueda derivar hacia la “manipulación social” (que no conviene perder de vista) es muy interesante darle la vuelta: somos capaces de crear entornos en los que construir hábitos muy positivos: de ayuda mutua y colaboración, de atención y silencio, de participación y diálogo, de trabajo y esfuerzo, de respeto y concordia. Cuando nos convertimos en “creadores de un grupo”, y no sólo nos vemos como “el que llega”, debemos sentir una enorme responsabilidad por lo que va a suceder en él. ¿Cómo afrontamos y orientamos, por ejemplo, el grupo-clase, qué aprende quien llega?
  5. Para terminar, la gran cuestión que preocupa a muchos adolescentes (y adolescentes tardíos): la aceptación del grupo. Casi todos mis alumnos han derivado el vídeo hacia este tema. Así es más fácil sentirse parte, estar en grupo, ser acogido, ser valorado. ¿En serio creemos esto de verdad, que los grupos se construyen gregariamente, que los grupos se forman por personas sumisas? ¡Esto no es así! ¿Por qué pensamos esto?

Estas son sólo algunas de las cuestiones hacia las que ha derivado el diálogo. Muy interesante por otro lado. Me encanta que mis alumnos se encuentren libres para hablar e, incluso el que calla, piense por sus adentros.

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2 comentarios sobre “Mis alumnos dicen que ellos no…

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