A veces nos preocupa una semana

En principio, no es mucho. Aunque lo parezca el domingo por la noche, a las puertas del lunes, no lo es. Basta con contar las semanas de vida que llevamos vividas para darnos cuenta. Ni eso siquiera, bastaría con pensar en la última semana y en lo rápido que pasa el tiempo. Subjetivamente hablando.

Cuando algo me preocupa, intento no pensar demasiado en ello. Si es que puedo. Ocuparme en otras tareas, que fácilmente me desconecten. Alguno pensará que esto revela un carácter huidizo. Puede que tengan razón. Pero a quienes se obcecan con algo tampoco los veo muy felices. Es más, pienso que al contrario. Encasillarse provoca inmovilismo, sentimiento de derrota, un cierto fracaso antes de empezar. Y de alguna manera mi movimiento lo que hace es posponer, buscar un flanco nuevo para el ataque, reservar fuerzas y rearmarme. Perdón por el vocabulario bélico.

Pienso en la semana, con incontables e insospechadas sorpresas sin lugar a dudas, y todavía me da para pensar que lo más normal es que vaya todo como siempre, más o menos. Seguramente lo común será lo más frecuente. Por mucho que puedan suceder cosas novedosas. Lo común es entonces lo que está de mi mano y, estoicamente hablando, también es entonces eso principal en lo que he de poner mis fuerzas, mi ánimo y mi entusiasmo.

En cualquier caso, aunque haya que cambiar de plan, como dice la imagen, la meta es la clave. Y nunca, en una persona sana que esté dispuesta a vivir, la meta será “pasar el tiempo”. Si faltan palabras para definir nuestros objetivos específicamente y con detalle, no hagamos de menos la meta de “pasar viviendo”, “pasar haciendo el bien”, “disfrutar la vida”, “enriquecer el mundo”. El listillo dice que son muy grandes y el ejecutivo que no se pueden medir así como así. A ambos les digo que, en mi ignorancia, la falta de lenguaje y retórica es aquí luz para hallar lo esencial. Y que puede que otros discursos enriquecidos y preocupaciones precipitadas, antelaciones catastróficas y desesperanzas antes de tiempo, sean el mayor obstáculo de la sencillez. Al final de la semana querré estar vivo y, sobre todo, haber vivido el tiempo que nunca más volverá. Pero esto lo digo yo, que soy demasiado torpe para otras cosas más complicadas.

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Un comentario sobre “A veces nos preocupa una semana

  1. Muy cierto. Cuando un Domingo noche como hoy nos enfrentamos a una nueva semana , siempre existe la incertidumbre de como transcurrirá esta. El trabajo, el colegio de los niños , las relaciones en casa y los pequeños problemas diarios q todos debemos afrontar pueden pesar un poco en nosotros y hacernos sentir melancólicos al aproximarnos al lunes. Sin embargo yo me paro a reflexionar un pequeño instante e intento ver la semana venidera como un reto. El reto de vivir con intensidad y con la mayor alegría posible.Doy gracias por todo lo q tengo y q con seguridad no merezco pero intento conservarlo. Tengo los ingredientes en mi mamo para amasar una buena semana. ¿Por qué no intentarlo? Para tomar Prozac siempre habrá tiempo

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