Mi intervención no serviría de nada

Encuentro interesante la reflexión de Aurelio Arteta en Tantos tontos típicos. Muy adecuada a los tiempos que corren. Trata en su breve comentario sólo dos cosas: la cómoda irresponsabilidad de quien prefiere echar las culpas a otros y el empuje decisivo que puede suponer el acto de una pequeña persona. Aunque evocador, lo encuentro insuficiente. También nos jugamos la propia vida, la nuestra, mejorarla o empeorarla. Los sucesos de estos días interpelan a cualquiera.

Las personas no hacen hechas, tienen que hacerse. Igualmente las sociedades, se van haciendo, crean cultura, costumbre, identidad. Por esa razón cualquier cosa exige de nuestra libertad una respuesta, más imperiosa cuanto más urgente es.

Lo que demuestra la situación de tantos refugiados en las fronteras de Europa, clamando por mejorar su situación y huyendo de sus países, es que hemos olvidado a los millones de personas que escapaban de horror nazi, más aún, a los que no pudieron hacerlo y quedaron a merced de sus verdugos ante la supuesta ignorancia del resto del mundo. Semejante olvido, es la explicación de nuestra indiferencia. Si no olvidásemos, esto no estaría pasando.

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7 comentarios sobre “Mi intervención no serviría de nada

  1. No se puede equiparar un derecho social de las mujeres y derecho humano fundamental, reconocido por la ONU, el derecho a decidir sobre su propio cuerpo (mal llamado aborto) con una violación flagrante de derechos humanos.
    ¿”sacrificio al dios de la lujuria, el dinero, los condones y la pornografía”? Sólo faltaría que no pudiéramos ejercer nuestro derecho social y humano a la salud sexual y reproductiva. ¿Es malo que la gente que se ame no pueda practicar sexo con protección para evitar embarazos? Si hasta Jesús estaba de acuerdo con eso.
    A ver cuándo los cristianos defendemos de una vez por todas los derechos humanos, tanto de las mujeres a decidir por su propio cuerpo (pensaba que era un tema solucionado) como de los migrantes a transitar por uno u otro país libremente, sin fronteras.

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      1. ¿A qué viene mi comentario? No sé a qué viene mezclar el tocino, pongamos un derecho (el aborto), con la velocidad, pongamos una violación de derechos (el tema de los migrantes). He leído que tanto el aborto como negar la entrada a los inmigrantes, las dos cosas, son una violación de los derechos humanos. Repito, respetemos el derecho humano al aborto, es un derecho básico de las mujeres que está recogido por la ONU. Abortar no es ninguna violación de los derechos humanos. Ese es el propósito de mi comentario, que no se mezclen churras con merinas. Tono de condena para el que niegue el derecho de los migrantes y/o el derecho de las mujeres a abortar.

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      2. Insisto en que no tiene nada que ver un asunto con otro. Es como si alguien dice que le gusta el amarillo y otro que le gusta el verde. La falta de argumentos de algunas personas me llama poderosamente la atención. Solo quieren decir lo que piensan y ser oídas. Poco diálogo.

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  2. Es de agradecer que no prejuzguemos a la gente y después la etiquetemos en base a unos prejuicios que creemos correctos y además desconocemos que los tenemos (más que nada por si tenemos alguna duda sobre nuestra infalibilidad).
    Siguiendo tu ejemplo, imaginemos que uno dice que le gusta el verde, otro dice que le gusta el rojo y otro dice que le gusta la altura ¿Desde cuándo es altura es un color? Sigamos el razonamiento. En el primer comentario se habla de violaciones de derechos humanos: que los inmigrantes NO puedan entrar a Europa y que las mujeres SÍ ejerzan su derecho al aborto. El primero realmente sí es una violación de derechos humanos pero que las mujeres aborten sí es el ejercicio de un derecho humano, cuando en el comentario se dice que es una violación de derechos.

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  3. Permíteme que insista, no prejuzguemos a los demás ni vayamos repartiendo carnets; así se logra otra perspectiva, cambiar de una mirada prejuiciosa a otra más serena (es un consejo, igual estoy equivocado y por si alguien lo sigue y estoy equivocado pido perdón preventivo). Nada más que añadir, sólo la defensa de los derechos humanos: el aborto (sí, un DERECHO; NO una violación de derechos) y la libertad para surcar países). Quien quiera mezclar churras con merinas o confundir el tocino con la velocidad, aceptando como verdad un principio falso (que los elementos de la categoría realmente no son de la misma categoría)… pues adelante. Vivan los prejuicios y las etiquetas, abajo los argumentos, la razón y la verdad.

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