Encuentro interesante la reflexión de Aurelio Arteta en Tantos tontos típicos. Muy adecuada a los tiempos que corren. Trata en su breve comentario sólo dos cosas: la cómoda irresponsabilidad de quien prefiere echar las culpas a otros y el empuje decisivo que puede suponer el acto de una pequeña persona. Aunque evocador, lo encuentro insuficiente. También nos jugamos la propia vida, la nuestra, mejorarla o empeorarla. Los sucesos de estos días interpelan a cualquiera.

Las personas no hacen hechas, tienen que hacerse. Igualmente las sociedades, se van haciendo, crean cultura, costumbre, identidad. Por esa razón cualquier cosa exige de nuestra libertad una respuesta, más imperiosa cuanto más urgente es.

Lo que demuestra la situación de tantos refugiados en las fronteras de Europa, clamando por mejorar su situación y huyendo de sus países, es que hemos olvidado a los millones de personas que escapaban de horror nazi, más aún, a los que no pudieron hacerlo y quedaron a merced de sus verdugos ante la supuesta ignorancia del resto del mundo. Semejante olvido, es la explicación de nuestra indiferencia. Si no olvidásemos, esto no estaría pasando.

Anuncios