Los “mayores”, los que somos “antiguos”, tuvimos que aprender a entrar en internet. Hoy ese aprendizaje se ha vuelto absurdo. Los “menores”, los más nuevos en el mundo, han vivido “en” internet casi desde el principio. Y esto irá a más. Lógico entonces que para los que no llegamos tarde siga siendo una especie de herramienta al lado de muchas otras, mientras que para los que siempre estuvieron aquí, en este nuevo mundo digitalizado, no sea igual.

Es relativamente sencillo comprenderlo. El mundo ha cambiado, por no decir que está cambiando. El mundo se ha “digitalizado”, como la cultura, como el saber, como la información, como las relaciones. Y “digital” no es virtual, ni aparente, ni engañoso… es real. Tan real como tantas otras cosas de la vida con las que también topamos.

Mientras unos tuvimos que entrar en internet, lo que muchos se plantean es cómo salir ahora de él. Si es que se puede, o se debe.

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