Hay días en los que no… pero siempre hay alegrías

0Para empezar, me he despertado antes de tiempo, un poco angustiado porque creía que el despertador me había dejado tirado mientras dormía. Y no era así. Ya despierto regresé a la cama.

Al llegar al colegio tenía que hacer fotocopias y la cosa no ha sido fácil. En principio no es nada más que poner una hoja encima de un cristal, cerrar la tapa, poner las copias queridas, apretar un botón y salir con las copias. Menos mal que llegué al centro con tiempo, en parte por haberme venido arriba cuando no tocaba.

Sin más, comienzan las clases. Voy a decir algo que todos los profesores sabemos. Cuando los alumnos tienen exámenes, poco más se puede decir o hacer. Viven para esa hora del día, para esa asignatura. Entre quien entre en clase da  un poco igual, porque lo suyo es seguir repasando antes de que llegue el papel con las preguntas, y después les viene el bajón porque ya han terminado la jornada.

Hoy pensaba hacer con un par de grupos unos mandalas. Venía a cuento, porque nos tocaba trabajar la apertura del mundo occidental a otras culturas y religiones. Un mandala para mí, en el contexto que vivimos, es una especie de homenaje a Nepal. Además, educo en estrategias personales, porque nos ayudan a centrar la atención, a sacar lo que llevamos dentro, a poner orden, a cuidar con belleza el mundo, a adquirir y ganar paz y paciencia. Pero lo que parecía en mi cabeza sencillo, ha resultado ser una tarea compleja con múltiples impedimentos.

Al llegar a casa el mundo ha recobrado hermosura. No hay nada mejor que leer con amor lo vivido, situarlo como corresponde. Yo pensaba tontamente que la tarea era muy fácil, cuando realmente se trataba de algo muy complejo. ¡Y ha salido adelante con mucha dignidad! Repaso ahora las fotos que hice en clase de los mandalas según se iban haciendo y me llena de orgullo el trabajo de muchos de mis alumnos. ¡Van quedando genial!

Ojalá lo vivan como un homenaje, como un recuerdo. Ojalá les sirva este tiempo de paz, de verdadero descanso. Ojalá.

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Un comentario sobre “Hay días en los que no… pero siempre hay alegrías

  1. ¡qué lindo! no un “qué lindo” así nomás, Casi que pude ver a tus alumnos, sentí esa paz, pensar en Nepal en algo tan simple, traerlos al corazón en lo cotidiano…es más que “solo pensar”, es como rezar. Muchas gracias por este entrada, fue un día complicado también de este lado, y después de leerte, creo que me tomaré un rato, entre mate y mate, para centrar el corazón.

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