¿Por qué hablamos de “vida cotidiana”?

Estaba preparando algo y he querido preguntarme por qué hablamos de “vida cotidiana”. Vida no hay más que una. Aunque entiendo que esta expresión viene a ponernos los pies en el suelo, a tomar contacto con la realidad, a no escapar de la responsabilidad de todo aquello que llevamos entre manos, por grande que sea.

Sin embargo, creo que muchos utilizan esta expresión para hablar “de lo pequeño”. Hacen así su vida pequeña, la reducen torpemente como si en ella no existiera lo más grande. Otros proponen que en lo pequeño está lo grande, pero se trata de un juego de palabras y poco más. La vida de toda persona es grande, deberíamos empezar por ahí, y el peligro está en reducirla. Siempre y cuando entendamos por “vida” aquello que es la vida misma, el vivir y no el tiempo, la acción y no la repetición de la costumbre, el pensamiento con su ignorancia y preguntas y no las opiniones de los muchos.

Algunas personas, es verdad, necesitan volver a su vida y a ocuparse de aquello que es. Pero si esto es así es porque están “alienadas”, fracturadas y divididas en su mundo de ideas, o atrapadas en su mundo de sentimientos, o movidas por el gran juego que es el Matrix de la opinión comúnmente aceptada. Esa vuelta y regreso, que sí comprendo, se da también en aquellos que hablan mucho y hacen poco, en todos los que son incapaces de preguntarse abiertamente por sí mismos por miedo a las respuestas que puedan ya tener y por las que sobrevendrían si dan el primer paso. Los comprendo bien, porque en parte lo he vivido, a pesar de hablar en ocasiones de forma contraria. Y también están aquellas que desean conscientemente incluso escapar porque no encuentran en nada de nada sentido, o porque se les hace insufrible lo que ven y viven.

En ningún caso, creo yo, y esto es por aclarar, la vida cotidiana debe ser aquel billete cuyo destino es claudicar en las circunstancias. Esto lo digo como aviso. Más bien será lo contrario, la admiración por la vida misma de la única manera en que tenemos posibilidad de trabar contacto con ella, la búsqueda de preguntas y la cercanía con todo lo que amamos y aquello a lo que aspiramos sin poseer nunca del todo, será la extrañeza por uno mismo en esa intensa tarea de decir quién soy realmente más allá de toda apariencia posible.

Pero si vuelvo a pensarlo, nuevamente, entiendo que no hay ninguna vida extra-cotidiana, no hay nada que sea absolutamente extraordinario fuera de lo que puedo vivir, con sus tiempos y sin confundirlo con ellos.

Si hablamos de vida cotidiana es porque, a mi entender, queremos hacer no pocas veces pequeños los objetos que no comprendemos en lugar de aceptar humildemente nuestra posición de desventaja ante el misterio, nuestra situación precaria, débil y limitada frente a todo aquello que nos sobrepasa incluso dentro de nosotros mismos. En lugar de asombro, del escalofrío de lo inaccesible y de lo que es imposible dominar, intentamos reducir la inmensidad que somos, sin darnos cuenta de la traición que hacemos.

Por “vida cotidiana” no podemos sino entender “la vida misma”, “la vida” sin más adjetivos. De ahí quizá nazca un poco más de lo que es cada persona, un poco más de lo que hay. No hay nadie que se pregunte por más, mucho más de lo que tiene ante sus narices. No hay nadie capaz de responder con pequeñeces ante tales preguntas. Y lo hace, lo quiera o no, con su vida, en todo aquello en lo que pone su confianza, en todo lo que espera, en todo lo que aguarda con firmeza, en todo lo que cambia, en todo lo que aspira, en todo lo que desea, en todo lo que piensa. Falta, eso sí, radicalidad en todo eso. De ahí que quizá venga mal tachar de cotidiano lo que en verdad es extraordinario y maravilloso, lo que es insospechado e indómito, lo que nos envuelve y enciende interiormente, lo que nos une con el resto de la unidad y la naturaleza, lo que siembra cultura y lenguaje, lo que nos hace preguntarnos y tomar conciencia de lo que somos.

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2 comentarios sobre “¿Por qué hablamos de “vida cotidiana”?

  1. La vida cotidiana creo que se refiere a la rutina. ¿Es buena la rutina? Depende de la rutina, si está basada en el trabajo, la familia, la Iglesia, la comunidad, el amor y el prójimo; o si está basada en el ocio, el libertinaje, el sexo, la pornografía, la mentira y la soledad, eso sí, siendo formales, trabajando en nuestra empresa o nuestro colegio o Universidad, es decir, llevando una doble vida, decentes de día y golfos de noche.
    La realidad nos exige trabajo ,esfuerzo; currar o morir, sacar a nuestra familia adelante o pegarnos un tiro. Es así, o trabajamos u otro trabaja para nosotros y nos mantiene. Pero la gran tentación nos es la pereza, que la tenemos y nos hace rendir menos de lo que podíamos. La tentación es el ocio, cuando salimos del curro o acabamos las clases, los fines de semana, las noches, nuestros ratos libres, las vacaciones.

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