No sirvo para contar anécdotas

O, al menos, para contarlas bien, de forma animada. 

Cuando una historia pasa a a ser una anécdota lo que menos importa es decir lo que pasó exactamente. Se trata de extraerle la nota graciosa, la chispa de la vida, lo que despierte simpatías. Por eso me he dado cuenta de que no sirvo para eso. A diferencia de quienes tienen verdadero arte. Cuando yo cuento algo, y lo repito, intento decir lo que pasó exactamente. Lo cual no siempre es fácil. De hecho, soy consciente de que tiendo a decir exactamente lo mismo una y otra vez. Empiezo de la misma manera, una y otra vez. Cada historia que cuento sirve para reforzar mi versión, que con el paso del tiempo dudo de si lo que estoy contando merece en verdad la pena, o si me estoy quedando en lo que yo viví y nada más, o en lo que yo pienso que viví y poco más. 

Al contrario que mis torpezas para esto de las anécdotas, otras personas, como he dicho, son verdaderos artistas. No repiten sus palabras, van adornando cada vez más los sucesos, los personajes, las palabras, lo que pasó realmente. Se despegan de lo burdo para hacerlo bello, para hacer valer las palabras por encima de todo lo demás. Y alegran con sus cosas. Ni les preocupa, inocentemente, el juego entre conocimiento y lenguaje, entre historia y verdad, entre realidad y construcciones mentales. Lo suyo es pura diversión inocente. Y consiguen alegrar a quien les escucha. 

Me pregunto si no será esto, al margen de muchas otras consideraciones, una forma más de amar al prójimo y hacer reverencia a la inconmensurabilidad de la existencia y la inenarrabilidad de la vida misma. Las personas que cuentan cuentos, y grandes historias, sabiendo que son cuentos y grandes historias me merecen mayor respeto que los que creen que con su palabra han sabido captar la esencia de la historia. En esta disyuntiva, en la que reconozco que no tengo el don de los primeros ni la ignorancia de los segundos, alabo a los que embellecen el mundo con los mitos. 

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2 comentarios sobre “No sirvo para contar anécdotas

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