Ayer no pude escribir

img102Ayer no pude escribir. O si pude, utilicé mi tiempo en otras cosas. Digamos, en mi favor, que pasaron muchas cosas, que la vida me molestó e interrumpió a su manera. Tuve tiempo de leer y seguir leyendo, ¡eso sí! Como siempre, tengo varios libros empezados. Lo delicado es la cantidad de asuntos que a estas alturas tengo todavía por cerrar. ¡Qué incómodos son! ¡Qué paciencia!

Con tiempo, hubiera escrito de varias cosas que me surgieron a lo largo del día:

  1. Sobre la gente del Atlético de Madrid, que habla como si el mundo fuera suyo. Incluso invitan a la celebración a los que no son de su equipo. El caso es que me alegro por ellos, en la medida de lo posible. No comparto con más entusiasmo sobre el tema no por los atléticos, sino porque el fútbol me da realmente igual. Y lo mantendré cuando el Real Madrid gane la copa el sábado. Por cierto, estaré de boda.
  2. Sobre la situación política española, y la vulgaridad de los argumentos que se utilizan. Creo que es aplicable la misma lógica circular que la mala televisión que tenemos. Falta de cultura, televisión del entretenimiento, desciende la cultura, televisión basura. ¡Haz el paralelo y verás cómo todo cuadra! A mí me faltan ideas y debate, del que cansa y es aburrido. Hoy pensaba -esto no lo podría haber escrito ayer-, que en muchos colegios los directores tienen que presentar un programa para ser votado por el claustro de profesores, o acciones concretas que implican a todos. Ahí lo bueno es que no hay ninguno que pueda decir que no sabe de qué va, ni tampoco por qué interés vota. ¿Votan pensando en el bien común, en sus propios intereses? Es otro tema. Pero ignorancia no hay, tampoco desentendimiento. Les afecta. ¿Con Europa pasa igual? Aunque sólo sea porque cobrarán más de 8.000 € al mes iré a votar. Es una razón muy poderosa para hacerlo.
  3. Sobre la radio, que considero imprescindible. Nunca la había escuchado hasta ahora. Conducir y la radio van de la mano. Ahora me entran ganas de llamar. Estar al volante y llamar es incompatible. ¿Qué hago? ¿Con quién hablo? ¡No hay manera! Al final terminaré cantando en los atascos. No queremos escuchar cuando no podemos hablar. Así de claro. Por lo menos hablar, sin que nadie nos escuche. Yo he empezado a hacerlo. Cuando me parece la Guardia Civil porque piense que estoy con el móvil ya os contaré.
  4. Sobre la cercanía. Esto es más personal, un tema de los de siempre. La relación entre olvido y distancia me ha cautivado. De hecho, creo que el “olvido” no existe, que es una forma de hablar sobre la lejanía de los recuerdos. Porque sabemos que un día supimos algo del tema, pero ya no somos capaces de “acercarnos” a él, “viajar” interiormente hasta el contenido. Sería genial que pudiésemos controlar esta “distancia de seguridad”, para no caer en la ignorancia ni en el desprecio. Pero no podemos. Ni con los recuerdos, ni con la vida. La proximidad no la decidimos, al menos en gran parte. ¡Cuántas cosas sublimes suceden sin concurso de la libertad!
  5. Sobre el amor gratuito, el que C. S. Lewis llama el “extraño fenómeno del amor sin motivo alguno”. ¡Qué gran expresión! ¡Qué tensión! Queremos que nos quieran por ser quienes somos, sin más. Y al mismo tiempo nos parece que es el peor de los amores posibles. Nuestra inteligencia práctica no da para más. Porque queremos también que nos quieran por lo contrario, por algo que nos haga especiales. Ser altos, guapos, sabios… Llamamos demasiado la atención, competimos a ultranza incluso con nuestra realidad.
  6. La amplitud y la estrechez de miras. Una frase de Chesterton, hablando de las sectas (aplicable a cualquier grupo social sea del carácter que sea, y concretable en personas) motiva este asunto. ¡Me encanto cómo da la vuelta a las cosas! El problema, creo que decía, es que las sectas tienen demasiada amplitud de miras. Cuando se trata de estrechar la mirada y concretar son penosas, muestran su ineficacia e inhumanidad. También leí algo en él sobre la humanidad que merecería la pena recordar aunque no venga al caso: El hombre no puede vivir como un animal, como tampoco puede hacerlo como un ángel. El motivo es simple: es un hombre”.
  7. Sobre Mafalda. Quino ha conseguido el premio Príncipe de Asturias de la Comunicación y las Humanidades. A la altura de Google, Z. Bauman o Umberto Eco en este milenio, o Ferrater Mora, Julían Marías (un buen hombre, sabio) y María Zambrano en el anterior. ¡Espectacular! Creo que se merece lo mejor. Sacar una sonrisa, hablando lo que habla…
  8. Siempre tengo el come-come educativo. Ayer me entraron ganas, a propósito de lo vivido y del trabajo, de decir un par de palabras sobre los beneficios de la proximidad del profesor al alumno. Y viceversa. Los viceversa son muy importantes, aunque los descuidamos mucho, y con los olvidos se producen cargas de responsabilidad y desganas.
  9. El noveno post, si hubiera hecho lo que se me ocurre al hilo de lo que se me ocurre, habría sido sobre las apetencias personales y particulares.
  10. Y, por último, algo en lo que ayer pensé mucho. Que las personas duras no son las mismas que las personas sólidas. Duro puede ser alguien blando por dentro. Sólido es con principios, pero no se opone a la debilidad al mismo tiempo. Quizá el contrario de sólido sea gaseoso, sin cuerpo, con palabras en forma de pedos (Platón). Ser sólido no puede ser tirar piedras, porque esa actitud correspondería más al primero, cuyo apellido sería “muralla”. Al menos así me lo imagino yo. En la pareja de antónimos se ve claro lo que quiero decir. Sin entrar en liquideces.

¡Qué paz deja dar por concluido algo! Y qué inapetencia lo contrario. Puede que paz e inapetencia estén reñidas, y por tanto la paz tenga que ver mucho con tener ganas, sentirse vivo, y la guerra con la dejadez.

Algunas tiras de Quino, para terminar. Siempre sublimes.

Altruismo. Que causa lágrimas. ¡Qué razón!

e43080c6afe066f5f7572948ed4a76f1Año nuevo, vida nueva.

mafaldaSobre la democracia. Nos hace reír, ¡tan pocas veces!

mafaldademocraciaQuien todo lo planifica, se plantifica.

mafalda-primavera-planesNo es la boca, son las ideas.

Mafalda-Tira-1Esta me encanta. Toda la serie entera. ¡Mítica! Como aquella que dice: “Que pare el mundo, que quiero bajarme”. Aunque aquí pongo, de toda la serie de viñetas, solo aquello que muchos desearían que se pudiera hacer, sin más.

sana sana mafalda

 

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