imagesLas diez reacciones que describo las he visto en compañeros y en mí. No las he encontrado en ningún libro, ni resumo conversación alguna. Creo, además, que son generalizables a muchos trabajos y actitudes en la vida.

  1. Olvidar dónde tiene que ir, con quién y qué tiene que hacer.
  2. Atender urgentemente un asunto que no puede esperar más.
  3. Estar antes de tiempo esperando en la puerta a que suene el timbre.
  4. Llorar en la sala de profesores.
  5. Perder tiempo para llegar tarde.
  6. Olvidar sistemáticamente algo para entrar e irse al instante.
  7. Ir cantando por el pasillo.
  8. Empezar sacando a alguien a la pizarra para que corrija los ejercicios del día anterior.
  9. Castigar a los que están de pie y no han esperado sentados.
  10. Rezar. Rezar mucho para que no pase nada importante. Es decir, para que los alumnos aprendan sin más y nada más.

Creo que lo más importante, en cualquier caso, es:

  1. Confiar en sí mismo.
  2. Motivarse y sonreír, sea como sea.
  3. Armarse de paciencia.
  4. Tener las cosas preparadas, con flexibilidad.
  5. Querer lo que hace. Quererse a sí mismo. Querer a los alumnos. Mucho amor en definitiva.
  6. Tener mano izquierda.
  7. Llevarse bien con los compañeros, por si acaso.
  8. Entrar en el aula relajado y sereno.
  9. Empezar con buen pie siempre, sin que se vaya de las manos.
  10. Saludar con afecto a los alumnos.
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