40 cosas que he aprendido en el #iCongreso

Captura-de-pantalla-2014-04-06-a-las-22.59.58Creo que es el primer congreso en el que no saco papel y bolígrafo. Me cuesta desprenderme. Siempre llevo algo encima en lo que poder escribir, pero esta vez no salió de la mochila. Innecesario absolutamente. Y pienso también que es el primer congreso en el que estar con el móvil, el ordenador y la tableta continuamente no supone una falta de educación para quien está hablando. Más bien al contrario.

He aprendido mucho. Y quisiera sintetizar todo. Por si alguien se puede enriquecer también con todo ello. Evidentemente esta colección no está ordenada en prioridades. Ni lo pretendo. Además, algunas de estas cosas ya las sabía. Aunque hay que saborearlas más y repetirlas más veces. Hay una forma de repetición que implica actualización, novedad, descubrimiento, profundidad. De esto se trata también.

  1. Muchos no nos conocíamos y éramos capaces de reconocernos.
  2. La comunión es la clave. La red es relación. Las paredes son los cables. Pero el hogar son las personas. Y en internet habitan personas.
  3. Dios no tiene Twitter, ni Facebook. Y sin embargo habla en la red. ¿Cómo? Como siempre. ¿Por qué? Por lo de siempre. ¿Para qué? Para crear red, porque le interesa.
  4. Desvirtualizar, es decir, encontrarse con alguien que conoces a través de Twitter, Facebook… implica darse cuenta, nuevamente, de que nadie cabe en una definición, en una foto de perfil. Nos hacemos ideas aproximadas de los demás. Y, sea del modo que sea, cada persona desborda lo que esperamos cuando apostamos por conocerla y queremos conocerla. Además, para bien.
  5. La red es un lugar, más que un instrumento. Y quien pretende instrumentalizar la red quiere tratar a los perfiles desprovistos de su personalidad, peculiaridad, realidad humana. Un perfil es una persona. Por eso las mujeres son tan buenas en la red.
  6. Internet responde a las profundidades inmutables de la persona. Es la llamada misma a cumplir su esencia.
  7. Resulta imprescindible escuchar a otros. Y escuchar con hondura. Escribir y dar no lo es todo. Antes de ello, atender al hombre, a la mujer, al joven que vive y se da a conocer. Internet tiene una gran potencia reveladora.
  8. El diálogo en la red comienza en la respuesta. Cuando alguien responde muestra interés. Es lo más premiado en Facebook, por ejemplo: los comentarios. Y dado lo efímero y pasajero del tweet, la respuesta muestra un punto de conexión. No digo que sea una respuesta fabulosa y de alabanza. Sino cualquier tipo de conexión. Hasta entonces todo lo que hacemos está por ahí dando vueltas, sin revelar a nada ni a nadie.
  9. Apostemos por las grandes preguntas. Las que se hace toda persona. Antes que por respuestas que no sabemos dónde llegarán, o no sirven a nadie. Tocar y despertar, por así decir, la conciencia.
  10. Antes del punto anterior debería haber escrito que hay que preguntarse a sí mismo, antes que ir en busca de los demás. Las grandes preguntas se escriben en primera persona, y quizá alguien se pueda enriquecer con ellas.
  11. Blog, redes… todo esto está cargado de testimonio. Pequeñas cosas, elevadas por la fuerza de la palabra. La palabra es clave. Esto va de hacer visible lo invisible, de revelar revelándose. Y cada acción en la red es una manifestación de sí mismo. O puede serlo.
  12. Todo esto ayuda al hombre a conocerse, cuando está bien oritentado. Y a buscar. Existe mucha sed en la red, al igual que heridas. Nos encontramos fácilmente en la red dialogando con personas que tienen un punto de “radicalidad”: o bien con personas preocupadas por su fe, en camino, o bien con personas despreocupadas con por su fe, a las que algo ha  pasado y que se interrogan.
  13. Hay que preguntarse por qué, para qué, cómo estamos en la red. Qué nos motivó, qué nos motiva. Los cómos se ven más de lo que pensamos. Las consecuencias también.
  14. Se puede hacer mucho bien en la red, y mucho daño también. Como en todo, tanto en cuanto. La ambigüedad del todo. Nada nuevo, pero preocupantemente olvidado en determinados momentos o patinazos.
  15. Es necesaria la formación, la buena formación. Un tópico, muy clásico. Pero las buenas intenciones son, a todas luces, insuficientes dada la novedad. Estar dispuesto a aprender de los mejores. No para imitarlos, sino por aprender. Probar también es aprender y ejercitar. Hay muchas cosas que sólo se aprenden en gerundio. Y esta actitud nos revela también qué significa ser discípulos del Maestro.
  16. Una imagen vale más que mil palabras, y un video más que mil imágenes. Sin embargo, sigo apostando por la palabra. Es mi opción personal. Y entiendo la necesidad de los videos, un campo sin explorar con la intensidad que se merece. En un video cotidiano la gente testa que se dice la verdad, que es real lo que se propone.
  17. En la búsqueda de la originalidad es tan importante la creatividad como la autenticidad. De lo falso y artificial se huye.
  18. En internet hay que disfrutar. Como en todo en la vida. Lo contrario es una carga imposible de soportar que genera, a su vez, más pesadez y cargas en los demás.
  19. La iglesia está interesada, muy interesada, en crear puentes, acercarse y aproximarse a quienes están alejados. Y, en ocasiones, se reconoce ella misma alejada de otros, del mundo. Me pregunto muchas veces por qué provoca tanta distancia su intención por acercarse, y por qué habla tanto de cercanía cuando el mundo la siente tan alejada en tantas ocasiones.
  20. Dentro de la iglesia también es necesario tender puentes y conocerse más y mejor. Muchos van a lo suyo. No es que sean francotiradores, es que se creen mejores que el resto, o se creen autosuficientes, o lo saben todo mucho mejor que otros, o les provoca alergia la diversidad y la variedad.
  21. La red también puede convertirse en un peligroso reducto de iguales. Peligroso por muchas razones. La más importante de todas, porque genera un mundo de mentiras. Calentito y cómodo, pero engañoso.
  22. Los angelitos y las imágenes piadosas no ayudan. En general, lo pasteloso. Aquellos  .ppt que llegaban masivamente por email para ofrecernos un minuto de tranquilidad entre bosques y agua, siguen presentes aunque han mutado. Y siguen poniendo nervioso a muchos.
  23. Quedará mucho por hacer, pero ya hay mucho bueno. Cuando repasamos lo que se debería hacer encontramos fácilmente ejemplos entre aquellos que están más cerca de nosotros. Nadie es perfecto, ni debe pretender serlo. Salvo que esté dispuesto a ser lo que no es.
  24. Quien busca éxito se busca a sí mismo. Y la egolatría, el autoalabamiento, la autocontemplación es una tentación constante en la red. Que a su vez es la negación misma de la red. Lo contrario al éxito serían los frutos. Al menos en una parte de la red y de las intenciones.
  25. Hay pasos que dar. E igualmente estamos en un momento en el que hay que saltar, hacer apuestas y tomar decisiones radicales. Es tiempo de oportunidades. Lo cual, visto con perspectiva suficiente, se dice en muchos momentos de la historia. Quizá éste sea uno de los verdaderamente claves, por la revolución en todo ámbito de vida que está ejerciciendo internet.
  26. Hay que empezar por lo pequeño. Nos permite volver a lo cotidiano con atención, a la experiencia en actitud de búsqueda. Es al mismo tiempo una especie de revisión, memoria y deseo. La capacidad simbólica se fortalece en la red. Sugiere, llama, conecta con la revisión que otra persona hace de sí misma, cultiva la memoria y sus recuerdos, y también proyecta y hace desear en futuro. Lo pequeño es magníficamente grande. Enorme en la red.
  27. Faltaron en el iCongreso muchos amigos, que sí estuvieron sin embargo. Pudieron disfrutar a través de internet de algo parecido a lo que vivimos los que sí estuvimos. Algo tan parecido como distinto. La presencialidad es la presencialidad. La distancia entre el iAbrazo y el abrazo es absoluta. Aunque en la red se den verdaderos encuentros cara a cara, los imprescindibles abrazos se dan fuera de ella.
  28. Las buenas prácticas se vinculan con la caridad. La caridad siempre es el test para lo bueno. Y la caridad también se compone de un cierto elemento profético, de denuncia, de incomodidad, de rebeldía. Siempre con amor, y más amor cuanta más distancia. Porque en amor aproxima, hace posible el diálogo. Nadie escucha a quien da patadas, salvo que ame al enemigo y tenga paciencia hasta que se produzca otra respuesta.
  29. Las comunidades virtuales son comunidades reales. Nadie solo en la red. Y, al mismo tiempo, el peligro del aislamiento, de los enrededos del propio egoísmo, de la soledad más radical. Probar esa soledad es probar oscuridades humanas. Y hay bastantes personas en la red que reflejan esa soledad radical, cuya presencia es llamada y reclamo, necesidad de proximidad, de cercanía, de amor.
  30. Los turnos de preguntas en los congresos apuntan fino habitualmente. Aunque hay de todo. He escuchado intervenciones y preguntas que han dado en el clavo. Y eso significa que en un Congreso no se puede perder la oportunidad de escuchar a todos, de hablar con todos. Y nunca se llega a tiempo de lograrlo. El paralelo con la red es natural. ¿Escuchar a todos, seguir a todos, intentar conocer a todos?
  31. Estos seis puntos, de @gentrala son imprescindibles: segmentación, medir, gustabilidad, empatía, arriesgar, creatividad. Y sobre cada uno de estos puntos podría estar @gentrala y otros hablando durante un congreso entero. Sin embargo, conviene orientar cada uno de ellos y no confundirlos con dividir, matematizar, aparentar, utilizar, ser imprudente, creer que hay que hacer lo que nadie ha hecho…  Me encantó conocerlo. Y darle las gracias.
  32. Colaborar es más que posible. Trabajar juntos, sacar proyectos en común, apostar por la diversidad y el enriquecimiento mutuo en ellos. Hacer opción por lo diferente para trabajar juntos. Evitando reductos a los que estamos muy acostumbrados. Muchas posibilidades de la red se relacionan con esto precisamente. Compartir, verse, hablar… ¿Quién no ha utilizado alguna de ellas y ha probado sus beneficios?
  33. Las herramientas que hay a nuestra disposición nos desbordan. No se puede confundir lo mucho, con lo fundamental. De vez en cuando, incluso, conviene apagar todo, despejarse de cosas, acercarse al encuentro con cada uno de ellos. Conocer las herramientas entra dentro de la formación. Muchas son válidas. Hay que ver cuál es mejor para cada proyecto, para cada persona, para cada objetivo. Sin utilizar a nadie.
  34. Se puede perder mucho tiempo. Perder tiempo es negativo. Otra cosa es decidar tiempo. También se puede dedicar mucho tiempo. Y ofrecerlo, entregarse y entregarlo. Es un trabajo en muchas ocasiones que llena suficientemente una jornada laboral, y más.
  35. Existe tanto en la red, tanto y tanto cada día nuevo, que hay que filtrar y curar contenidos. Hay personas de las que aprender en esta tarea, que emplean bien los medios que tienen a su disposición. Cada uno de nosotros podemos ser esa persona para muchos otros. Y así ser “referentes” en la red, que aportan algo significativo.
  36. La presencia de la iglesia, y de cada cristiano en la red, debe cuidar que no sea fragmentada y que no sea superficial. Es fácil caer en fragmentación cuando se prescinde de la diversidad y del resto, o de lo incómodo. Y también existe, siempre ha existido, la grave tentación de vivir con medida propia, a nuestra manera, con una libertad mal entendida, seleccionando con criterios puramente egoístas y cómodos.
  37. Hay fronteras incluso en las fronteras de la red. El nuevo continente, recién creado y poco a poco creciendo, ya dispone de sus propias fronteras en las que participar y hacerse presente no resulta nada fácil. Recordemos que sólo se lee aquello que se acepta y acoge. Y es difícil toparse con ello y facilitar el encuentro.
  38. La alegría y el humor no pueden faltar nunca. Si no eres gracioso, cansas. Si estás todo el día con lo mismo, eres un pesado. Y no es cuestión de “de vez en cuando” hacer algo que se salga de lo normal, sino de un tono común y habitual. La frescura con la que te muestres es una oferta de encuentro.
  39. Muchos de los puntos anteriores me han hecho disfrutar en la red. Algo que comenzó por aburrimiento y ahora es algo cotidiano. Si me sacó del aburrimiento, y no me aburre, es porque merece la pena. Algo he encontrado.
  40. Y no me canso de agradecer lo que aprendo. Sobre todo agradezco conocer de quién aprendo.
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