Liberarnos de nuestras imágenes

Esta semana, por tres veces, he vivido conversaciones sobre el peso que tienen las imágenes para acercarnos o alejarnos de las personas. Una de las personas con las que he hablado decía, con indignación real y sincera, que no damos cuartel ni segundas oportunidades a los demás. Literalmente, “nos hacemos una imagen y, al instante, nos convertimos en esclavos”. No cualquier imagen, sino una imagen que odia y rechaza, una imagen herida. Las imágenes que nacen del amor no nos condicionan tanto, nos ayudan más, no somos tan deudores con ellas como con las negativas.

Tres veces significa que tres personas de diferentes contextos hablan con preocupación de lo mismo. Y las cito porque las tres hablaban además en primera persona. No expresaban lo que otras personas vivían con ellos, sino lo que a ellos les pasaba con otras personas. Actitud, por otro lado, que merece la pena atender con cuidado y aprender. Después de cada conversación podía reconocer que a mí me ha passado y me pasa con alguien exactamente lo mismo que relataban. ¡Qué pena!

  1. Lo primero, juzgar el todo por la parte. Ocurrió algo algún día, en algún momento, de lo que no me puedo librar fácilmente. Algo que asalta mi conciencia cuando me relaciono con tal o cual persona. Desde entonces es como si no hubiese vivido mucho más que eso. Son reducciones exageradas, que incluso imponen sensaciones, consideran intenciones… Juicios en toda regla.
  2. Lo segundo, permanecer anclado en el pasado. Es que hay personas que han cambiado mucho, incluso físicamente y en sus circunstancias de vida, que seguro que han tenido multitud de experiencias diversas con las que se han enriquecido. No volvería a suceder lo mismo, ni por asomo. Y se intuye de partida pero…
  3. Es como negar, al mismo tiempo, la propia historia y crecimiento. Es absolutamente irracional, pero real como la vida misma. Sucede que nos comportamos como sentíamos, apegados afectivamente al momento inmediatamente posterior al acontecimiento que somos incapaces de superar con normalidad.
  4. Estamos esperando, decía uno y le doy la razón, o bien pedir perdón o bien que nos pidan perdón y nos reconozcan lo que sucedió. Para ambas cosas, con sinceridad, siempre hay problema. Nunca existe el momento oportuno para algo tan personal en una reunión social, en el encuentro de cada día. Y, claro, ¿quedamos con las personas que nos han ofendido o a las que sabemos que hemos ofendido? Normalmente, no. Es demasiada madurez. Así que ahí queda, viendo pasar el tiempo y dañando continuamente.
  5. De estas imágenes propias, tan propias, que sabemos que muchas personas no las comparten con nosotros. O casi nadie que sea sincero. Quizá alguien nos escuchó y nos dio la razón, pero sin indagar mucho más allá, sin tomarse en serio realmente lo que estamos hablando.
  6. Imágenes creadoras, por así decir. Porque en toda imagen lo que hacemos, indiscutiblemente, es añadir y agregar elementos, “completarla” a nuestra manera para que tenga sentido y sea global. Cada imagen es producto de nosotros mismos, no solo recepción de algo real. Es fácilmente identificable todo aquello con lo que vamos cerrando y sistematizando lo que nunca fue ni cerrado ni sistemático, ni siquiera completo. Nadie puede pensar que en una acción, momento o circunstancia alguien es capaz de expresarse por completo. Mucho más real es creer que todos tenemos días malos, y que estos días mediocres, en camino, son la mayoría de nuestros días. Justificar es lo más razonable y probable; lo contrario es totalmente irracional.
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4 comentarios sobre “Liberarnos de nuestras imágenes

  1. Algunas imágenes vuelan por el cielo pintando historias bellísimas, otras simplemente se quedan ancladas en la tierra, tímidas sin el poder de aventurasen a conocer, dando por sentado sólo una versión de todo lo que podría suceder.
    Me gustó mucho tu reflexión!!

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  2. Lo difícil, creo, es poder Verse a uno mismo…salir de si y ver desde fuera, tratando de ponerse en el lugar de otro, del que nos ve de afuera…quizas, nosotros, tenemos mas imagenes ajenas, y por que no, prejuicios, que imposibilitan Ver la realidad…. de nuestras propias imágenes…de nuestros propios prejuicios….
    Me encanto la reflexión!!!!
    Ojalá todo el que la lea….se mire a sí mismo……

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