Se escribe para contradecir a alguien

para-escribir-o-callarEl lunes regresaba a casa más tarde de lo normal. Eso me permitió escuchar un programa diferente en la radio del coche. También disfrutar de la conversación con un amigo y malgastar mi tiempo en un infernal atasco de autovía junto a muchas otras personas deseosas, en el mejor de los casos, de llegar a sus casas. Era mi caso.

En la radio, un escritor presentaba su nuevo libro. Desconozco el nombre del autor, porque no lo repitieron. Y tampoco recuerdo el nombre del libro. Lo que sí sé es que citó a Nietzsche, lo cual nunca es de mi agrado. Y que defendió su vocación literaria reivindicando que la escritura se ejercía como una especie de protesta frente a alguien, o algo, o qué se yo. No sé bien a qué se refería, ni contra qué luchaba. Ojalá, pienso ahora, nos enfrentemos más contra nosotros mismos y dejemos en paz a los demás. ¡Qué mentira más grande insertó en el mundo aquel filósofo práctico que defendió que la historia avanzaba a martillazos, con enfrentamientos, sangre y lucha! A causa de su mala interpretación, y de la ingenuidad de muchos, hemos hipotecado la paz.

Ahora me planteo que, si escribo para contradecirle, le estoy dando a la vez la razón. Y es una especie de tortura, porque no quiero hacerlo. Pero también me ha hecho pensar que lo fácil, por supuesto, es hablar a su manera, con frasecitas sacadas de aquí o de allá, sin contexto. Lo difícil es ejercer la escritura como elemento propositivo, o no dejarla en palabras vacías cuando se trata de alabar, reforzar o destacar algo que ya alguien ha dicho con anterioridad. ¿Es acaso esta forma de escribir, y por tanto de hablar y de vivir, estúpida e inútil? ¡Pues viva lo estúpido y lo inútil entonces!

Me resulta un error evidente, que solo puede traer confusión e ínsuflas paranoides. Al más puro estilo del filósofo antes mencionado, tantas veces citado sin leer, sin pensar, sin calcular su daño. No sólo su error, sino su daño, la nada en la que sumerge, el atrevimiento orgulloso de quien lo cree, la voz temblorosa y de pánico de quien no verifica las palabras de aquel extraño profeta que baja cuesta abajo y se introduce en la plaza del pueblo.

  1. El exceso de crítica -en el sentido antifilosófico de la palabra- y de queja y desgana, que por desgracia está inundando conciencias pseudorevolucionarias, no trae consigo ni acción, ni voluntad, ni grandeza. Ni siquiera, diría yo, pesimismo. Porque todo cansa, y cuando las letras fáciles despliegan su olor, se produce la parálisis del pensamiento y la reacción de la estampida. Puede parecer que hay movimiento, pero sólo existe caos y desaliento, falta de coordinación y proyecto, es decir, de futuro en el sentido racional y humano de la palabra.
  2. Los autores que venden, y se venden a sí mismos piensen lo que piensesn, como los mensajes que triunfan en las redes, son habitualmente los ácidos y caricaturescos. Un estudio, como tantos otros, presentaba ayer sus conclusiones: lo que se dice en la red, difícilmente se cambia luego. Como si no lo supiésemos ya antes, de las habladurías irresponsables y de los comentarios alegres a la espalda de los otros. ¿Es acaso más difícil de estirpar semejante mal de la red? Sí, estoy convencido. Precisamente porque está escrito. Y lo escrito se nos va de las manos con facilidad.
  3. Por último, autodestruir su lema desde dentro. Se escribe para aportar novedad. Él mismo lo hace, si no su palabra sería inútil. Contradecir, de buenas formas, es proponer, asentarse en modo disidente en una opinión diversa, y por tanto encontrada y opuesta. Si hablamos de lo mismo, estrictamente, sólo hay una verdad. Escribir es novedad, entre otras cosas, porque si no se repite algo, si no se tiene en cuenta, si no se dice una y mil veces de una y mil formas diferentes en apariencia, las palabras mueren. No repetimos, actualizamos, traemos al presente el tobogán y la fuerza de la memoria, de la identidad, las palabras de los otros. No robamos, aunque pensemos que es así. Fue todo aquello dicho y pensado, en parte, por mí y por ti. Y seguro que a quien lo dijo le parece un honor desmedido que siga en vigor y vigente, con vida y vivificando.

Anuncios

6 comentarios sobre “Se escribe para contradecir a alguien

  1. Me gustaría que me interpretases en clave de humor: en primer lugar, mi breve comentario era, sobre todo, para contradecirte. 😉
    Desde luego, tienes razón en tu ejemplo sobre la carta de amor.
    Pero cuando pensaba en lo de escribir contra alguien pensaba -más que en estar contra alguien en todo- en estar frente a alguien dialogando -aunque en nuestro caso no estemos físicamente frente a frente, sobre las cosas de nuestro mundo moderno.
    También se escribe porque hay un ambiente que es el que genera una forma de escribir, y tú lo describes bien
    Y hay un motivo más que no aparece: escribimos porque tenemos que sacar lo que tenemos dentro. Recorriendo la red, lo que veo es que hay mucha gente que decir muchas cosas, ni frente ni contra: queremos expresarnos, y luego, buscamos lectores. Y de hecho, para buscar lectores, te pones en contacto con otras personas y así te enriqueces, porque al final, el diálogo es siempre con otra persona… gracias a Dios.
    Por último, en cuanto a escribir por aportar algo nuevo… en eso sí que estoy otra vez ‘contra’ ti (en broma-serio): porque yo creo que apenas hay nada nuevo bajo el sol: si leyéramos todo lo que se he escrito de calidad, no valdría la pena escribir, tan sólo señalar con el dedo.
    Gracias por tu paciencia en aguantarme…

    Me gusta

    1. Querido amigo. Por no darte la razón, diría que estoy de acuerdo contigo en todo, absolutamente todo. Y que, si siguiéramos hablando, estaríamos más de acuerdo todavía. Siempre queda horizonte común por descubrir. Para empezar vemos, que ya es mucho. Si lo vemos igual o no, qué más da, porque se trata de encontrarnos los dos viendo el mundo. O escuchándolo. O pensándolo. A mí saber que tú y yo (y muchos más, por supuesto) piensan ya me provoca asombro y perplejidad. Quizá lo que venga después dé igual. O no. El caso hoy es darte la razón para que no veas que estoy en contra de nadie.

      Para dialogar hace falta una cierta distancia, que tú llamas acertadamente “estar en contra”. Y es así. Una cierta “oposición”, al menos física, se requiere. Pero como bien sé, ni tú ni yo nos quedamos en matices estúpidos. Y eso solo sería decir una estupidez, sin más.

      Para el diálogo es mucho más importante reconocer en el otro una persona. No como yo, sin más. Sino incluso mejor que yo. Algo que me haga salir de mí mismo en su búsqueda, atender con pasión y escuchar con “encanto”. Ya sabes que tú y yo somos un poco idealistas y románticos. Prefiero verlo así.

      Un saludo.
      gracias por aguantarme

      Me gusta

      1. Ya me gustaría llevarte la contraria, pero tengo que felicitarte por tu respuesta. Ojalá los seres humanos fuéramos capaces de ‘reconocer’ siempre en el otro como mínimo un igual, como muy bien dices, y aprender de los mejores.
        Hasta la próxima, Chestersoc

        Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s