El “hablar bien” tiene dos caras

El “hablar bien” ha sido siempre una fórmula de dos caras, y no meramente un ideal retórico. Significa también decir lo correcto, esto es, lo verdadero, y no sólo el arte de hablar o el arte de decir algo bien. (Gadamer)

Perdón, señor Gadamer, pero en mi opinión estás equivocado. Participas de la nebulosa en la que la humanidad lleva moviéndose tanto tiempo por no respetar las palabras que estás a su disposición. Esta doble cara viene motivada por el interés por la confusión y el engaño. ¿En qué momento se nos ocurrió pensar que alguien que miente está hablando bien, o alguien que se mofa y burla de los demás puede hacerlo con palabras bellas y, por tanto, hablar bien? ¡Qué terrible confusión!

El “bien” del que hablas es estética vacía, simple maquillaje, superficilidad proclamada a los cuatro vientos, vaciedad hipócrita e interesada. Si es un “arte”, lo es en el peor sentido de la palabra. El “arte” por medio del cual la mentira se cubre, se vela, se hace pasar por lo que no es. El “arte” de la esclavitud del hombre, del aplauso ingenuo, de la manipulación de las personas, del sometimiento de los pueblos.

Aquí comienza, en esta ruptura entre las palabras y la realidad, gran número de males. Sin duda alguna, aquí se apoya toda demagogia, palabra fácil y cómoda, y la pasión del ignorante por escuchar sólo aquello que le agrada y consuela, que le complace y satisface, que le hace pensar que siempre tuvo razón aunque nunca fue esucchado, que hay solución a todos sus males y a todas sus preguntas sin esfuerzo alguno por su parte, que “aquellos” son el problema.

El “hablar bien” sólo tiene una cara posible, que es la de lo correcto y lo verdadero. Lo otro es la retórica, que se deshizo del sentido y quiso aprovecharse egoístamente de las palabras.

Ya sé que es más fácil renunciar a la verdad, pensar que casi todo vale, que existen muchas respuestas posibles e igualmente válidas. Y así es es en muchos asuntos, incluso en algunos fundamentalmente importantes para la felicidad y la vida buena. Pero no para todo. Tarde o temprano nos encontramos con aquellas preguntas que, aunque no sepamos la respuesta, de antemano intuimos o podemos adelantar que sólo tendrán una única respuesta. Ahí comienza el “hablar bien” de toda persona, en la seriedad de sus palabras, en la coherencia con sus acciones, en la comunión de su vida y en el tremendo vivir, cuando vivir es ir respondiendo a tientas y con confianza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s