7 secretos sobre la empatía

Tengo entre mis manos unas páginas sobre la empatía que me están provocando horrores. En breve me tiraré los pelos y rasgaré las vestiduras. No lo he hecho porque hace frío y estoy en la oficina con más gente. Pero lo que estoy leyendo bien se lo merece. En ocasiones transmitimos las cosas de modo que se hace imposible acceder a ellas. Bien porque los filósofos filosofan con palabras que sólo ellos conocen. Bien porque mostramos lo que no es, corriendo un verdadero velo sobre lo que la realidad esconde. Sólo se me ocurre pensar, por pensar bien, que está escrito por una buena persona sin mucha habilidad para ponerse en el lugar de los demás.

La empatía no nos coloca en el lugar del otro. Nadie puede dejarse a sí mismo ni salir de sí de semejante manera. Esto es un absurdo. Que la realidad nos zarandee, o incluso nos cambie y transforme, en ningún momento significará que nos saque de nosotros mismos. La enajenación es una enfermedad mental, lo mismo que “cohabitar” dos personas en una.

Yo diría que empatizar es descubrir al prójimo, como alguien como yo al mismo tiempo que como otro diferente a mí. Es decir, que empatizar provoca tensiones y genera cuestiones muy relevantes. Difuminamos su momento esencial cuando nos limitamos a los sentimientos. Que, dicho sea de paso, algunas veces presentamos como si se tratara de estar poseidos por un espíritu ajeno. Y nada más lejos de lo normal. Lo verdaderamente asombroso es que seamos capaces de reconocer al prójimo, y no un objeto más entre otros. Y que este descubrimiento nos abra los ojos para poder entendernos mejor a nosotros mismo, y encontrarnos con los demás para colaborar, hablar, intercambiar, romper la soledad, amar. No sé cómo expresarlo de mejor modo en pocas palabras, sin tecnicismos.

Sintetizando mucho, sobre la empatía y sus secretos diría:

  1. Hay menos secretos de lo que parece. Y muchas preguntas.
  2. No se trata de ningún tipo de magia ni don extraordinario.
  3. Las personas empáticas saben mirar y escuchar con atención.
  4. Para empatizar hay que hacer “hueco” interior.
  5. Se educa cultivando la propia sensibilidad.
  6. La piel del otro suele ser como la mía, tenemos mucho en común.
  7. En verdad se trata de respetar a los otros tal y como son.

Como siempre, se trata simplemente de una opinión, de algo sobre lo que me gusta dialogar.

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