week3-largeSucede con frecuencia que, cuando tomamos una perspectiva diferente, bien sea por elección o por imposición, decimos que la realidad se transforma.

Lo cual no es del todo cierto, ni mucho menos. ¡Nada más lejos de la verdad! La novedad en la mirada, el aire nuevo en las nuevas palabras, para nada me pueden llevar a pensar que la realidad ha cambiado. Eso no es más que una mentira que oculta algo mucho más preocupante, que estaba equivocado, que había tomado mi posición como la posición absoluta del mundo, que no he sentido ni sufrido la vulnerabilidad y la precariedad de mi condición humana. Y, lo que quizá sea para algunos también muy preocupante, habré pensado de otros que estaban equivocados, que no tenían razón; ni los habré escuchado, ni los habré comprendido. Me monté mi mundo propio y único en el que me creía sólo aquello que podía ver, sentir o pensar yo en mi soledad radical. ¡Qué pobreza!

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