Lo contrario del amor no es odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. Lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte”. (Elie Wiesel)

No tengo mucho que añadir, salvo el dolor que causa su reconocimiento. Primeramente en mí mismo, sin querer en la humillación mirar a otros, sin poder plantearme ahora si puedo hacer algo realmente bueno por otros. Me quedo pensando en esa omisión de la que ni siquiera me creo responsable porque la realidad me resbala hasta puntos insospechados, porque las palabras no se funden en tantas ocasiones con mis acciones, y mis acciones entonces me desdicen y dividen, y me hacen ser quien no quiero de ningún modo llegar a ser y me alejan del camino que sí quiero transitar.

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