Imaginemos una vida sin prejuicios

Ayer por la noche terminé de leer otro de los diálogos de Platón. Y comencé el siguiente. Y al darle inicio me vino a la cabeza lo maravilloso que sería poder leerlo de cero, sin prejuicios de ningún tipo, sin ideas preconcebidas, sin preámbulos, sin introducciones hechas por otros.

Al momento vislumbré el desastre. Y concluí que tener prejuicios viene a ser una de las claves de nuestra inteligencia y de la cultura misma. Las referencias, por ejemplo, son un tipo de prejuicios. El que esto nos suene a tal o cual, otro tipo de prejuicio. Que podamos colocarlo y asentarlo en nosotros mismos, construyendo nuestro conocimiento e inteligencia, otro tipo de prejuicios. Que me guste Platón, mismamente, viene dado por mis propios prejuicios.

El problema no radica en los prejuicios, sino en que estos, por la razón que sea, ocupen el lugar que no les corresponde en personas interiormente desordenadas. Entonces usurparán la inteligencia conquistando nuestra capacidad de juicio y obnubilándolo, dándose a una vida cómoda y sin fuerzo, a una existencia que crea disponer de la claridad absoluta sin ninguna oscuridad, ni duda, ni temor.

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