La realidad no nos basta

Todos jugamos a ser filósofos en minuatura de los grandes filósofos de los que hemos oído hablar sin haber escuchado su nombre. Sus ideas pululan peligrosamente por los rincones de la ciudad, por los escenarios de las universidades, por los pasillos de las casas. Lanzaron al mundo sus interrogantes, su gran aportación. Y el mundo se quedó admirado por la respuesta que ofrecieron. No sólo somos pequeños filósofos, también metafísicos en ciernes, a las puertas de algo más grande. Por si no lo sabías, uno de los grandes temas de la metafísica es precisamente la que queda abierta cuando nos preguntamos por nuestras posibilidades, por si somos una realidad cerrada o también debemos contar con ser alguno de nuestros posibles.

Se me ocurre, sin pensarlo demasiado que hay tres soluciones bruscas que formulo rudamente:

  1. Los surrealistas. No somos lo que vemos, somos fundamentalmente nuestras posibilidades. Una respuesta válida para quienes viven en permanente disconformidad con lo su presente y pensando continuamente en el futuro, en sus posibles. Para bien o para mal, sean posibles hermosos en forma de proyecto o sean posibles desastrosos que se materializarían como grandes catástrofes personales que siempre saben anticipar.
  2. Los impresionistas. Quienes aceptan lo que son ya ahora, en presente y aquí, y al tiempo saben que dejarán de serlo para ser de otra forma en continuidad. Quienes construyen una historia, por así decir, en línea más o menos recta, con cambios poco sustanciales. Personas asentadas en el mundo, con proyección; la irremediable incomodidad del tiempo. Un equilibrio difícil, que les sirve para defenderse de muchas preguntas sin excesiva profundidad.
  3. Los hiperrealistas. Se trata del detalle, de profundizar en lo que ya son. Hablan de su identidad y de su personalidad, y del desarrollo de la misma. Consideran el ser cerrado, aunque todavía no desvelado absolutamente. Tienen que seguir desplegando sus encantos, o su genética o su ser. Seguirán siendo, por así decir, en perpetuo movimiento.

En cualquier caso, la realidad no es suficiente, lo que se ve no es todo. Para nadie lo es. Llámese como se llame, la persona es trascendente en todos los sentidos y por todos los poros de su piel. Y esto lleva aparejadas innumerables preguntas que se van haciendo conscientes, en el mejor de los casos, de vez en cuando, como una especie de link que nos abre una nueva ventana.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s