No me precipites, que llevo prisa

En el mundo no todos llevamos la misma prisa, ni nos aceleramos por igual. Incluso en el metro rebosante, por las mañana se ve cómo unos empujan por necesidad, otros empujan por placer, otros porque hay otros que empujan y no quieren ser menos, y otros, no pocos, a los que parece agradar su posición de empujados. Estos últimos se introducen en la marea humana que pugna por salir, escaleras arriba, de los andenes, y sencillamente se dejan llevar. Supongamos que saben dónde quieren ir, y que las ordas le facilitan el trayecto. ¿Existirán aquellos que ni siquiera saben dónde van, que les da igual en qué dirección se mueven, que sólo van por el mero hecho de ser llevados?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s