De esto me voy a arrepentir. ¡Seguro!

No hace falta que pasen 10 años, como dice este artículo, también traducido al español, para arrepentirme de ciertas cosas en mi vida. Lo hago a diario. En mi revisión, a la que debería dedicar más tiempo del que últimamente se lleva. Pero me parece que plantea una lista muy clara de diez elementos verdaderamente importantes en la vida. Añadiría, sin embargo, una nota de mayor comprensión con nosotros mismos, de aceptación de los errores, de reconocimiento de nuestros límites. Cuando he ido viendo el artículo me daba la impresión de que bien podía entenderse como una arenga que anima a los rezagados y temerosos soldados los instantes previos a la batalla. Y el mundo está hecho para vivir.

Me arrepentiré siempre de no haberme equivocado.

Tampoco creo que vaya a arrepentirme necesariamente, con el paso del tiempo, de algunos temas que pueden ser entendidos como los contrarios del artículo.

  1. Plantarle cara a las circunstancias con la mejor cara posible. Sin cargar sobre otros cuestiones que son muy personales. El rostro debe ser el espejo del alma, lo cual no significa que cualquiera pueda tener acceso a mi intimidad.
  2. Compartir sueños, y enriquecerlos. Ojalá pudiésemos soñar, y lo hiciésemos de facto, en común con quienes más queremos y que más nos quieren. Ojalá los sueños no se comprendieran de forma tan egoísta e individual como se quiere dar a entender en ocasiones. La vocación y el futuro de las personas no se escribe, ni vive, en soledad.
  3. Aprender a cargar con quienes sufren, y lo ven todo negativo. Hacer camino con personas así, a las que dan ganas realmente de apartar, alejar y no escuchar jamás de los jamases. Quizá estén así porque nadie les presta atención. Los adultos no difieren tanto de los niños respecto a su forma de “reclamar” que otros se fijen en ellos. Y no pocos adultos, de los que tienen una visión pésima y negativa de la realidad, están en lo cierto. El problema es no entablar diálogo. Tanto por ellos como por quienes les rodean.
  4. Ser egoísta es una cosa… pero necesitamos personas sólidas, con carácter y criterio. Y fuerte y claro no significa, necesariamente al menos, compararse con una piedra arrojadiza. Bien puede ser motivo de sostén y fundamento para otros.
  5. Frenar el ansia de cambio y de mejora. Aprender a conformarse, en otras palabras. Dejar los pies quietos, echar raíces, asentarse, consolidar. Aprender a disfrutar por tanto, a saborear, a hacer propia una forma de vida. Dedicar tiempo amplio a algo, sin querer agotar ni terminar.
  6. Abandonar a tiempo el barco, renunciar ante lo difícil y las dificultades. No pretender ser capitán de un barco del que, quizá, sólo seamos marineros. Algunos así viven y actúan. Hacen todo suyo, se apropian de todo, deciden todo por los demás, consideran al resto simples niños. Reconocer y aceptar el fracaso, asumirlo con decepción.
  7. Alcanzar detalles, sin querer controlarlo todo. Admiro a quienes pueden describir a otros porque se han fijado. Creo que les han prestado atención, han sabido leer, han estado atentos. Me dan envidia. En ocasiones paso demasiado rápido por lo fundamental. Creo que esto da calidad a la vida. Llegar a lo simple, desenredar lo excesivamente complejo.
  8. Darse cuenta de lo poco que podemos exigir y merecemos. Porque no creo que sean estos los parámetros de lo radicalmente importante, de cuanto nos hace feliz. Considero más bien que estos son aspectos realmente gratuitos, inexigibles, impagables. Llegan, y sabemos que estamos recibiendo más de lo que hemos dado, o que no hemos trabajado ni buscado que sea de este modo. Es cierto que nos confundimos con demasiada frecuencia en nuestras expectativas y nuestros deseos, y que esto es una zancadilla para valorar lo que tenemos alrededor.
  9. Saber esperar y aguardar el momento, trabajar para mañana o dentro de un año. Evitar, dicho de otro modo, acaparar la vida de semejante manera.
  10. Descansar y reconocer la propia debilidad. ¡No todo es pereza! Es que hay veces que no llegamos. Que no todos somos iguales ni podemos soportar lo mismo. Que hay muchas formas y estilos de vida, muchos proyectos inigualables e incomparables. Lo que para unos no supone trabajo, a otros les lleva la tarde entera; y aquello para los que unos están liberados, a otros les supone una gran carga y factura emocional en otros aspectos fundamentales de su proyecto y estilo de vida… Y descansar es radicalmente importante. Diario. No sólo dormir, sino encontrar descanso.

Y más cosas. Por supuesto. Siempre pasa así. Que visto con moderación nada es radicalmente bueno. No por relativizar, haciendo cada uno lo que le parece. Sino por tener claro que la ley y norma, mucho menos la frase, no está hecha para que el hombre se someta; sino al revés. Yo diría que todo artículo y tweet deben servir y someterse al hombre. Nunca a la inversa. Ni siquiera el mejor de los artículos del mundo.

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