Recibir noticias

Simplemente apunto que fue ayer. Ayer recibí noticias. Una nota más para la sinfonía, que puede trastocarlo todo.

Las noticias se pueden hacer protagonistas sin que nadie se lo pida. Algunas son demasiado importantes como para no hacerles caso. No se trata de información, al estilo de los noticiarios y sucesarios de las cadenas de información. La noticia de la que hablo tiene suficiente fuerza como para dar un vuelco al corazón, infundir esperanza o destruir sueños. Hay noticias poderosas, que llegan envueltas en su propia autonomía. Noticias que tienen patas. Noticias que caminan, y se agarran.

Aceptar una noticia de semejante calibre no sé cómo se hace. Algo he leído. Necesitamos tiempo de aceptación, para digerirlo. Tenemos el dato, por así decir, pero todavía no forma parte del conjunto de la realidad que conocemos. Está ahí fuera, como aislada, sin entrar de lleno en nuestra vida. Por otro lado, requiere tiempo para que se recoloque todo. Más o menos todo. Ya he dicho antes que no me gusta que algunas noticias quieran ser protagonistas. No puede llevar a nada bueno. Sin embargo es obvio y natural que se produzcan los imprescindibles reajustes. Para ello intuyo que es tan importante la voluntad como el tiempo. El tiempo de por sí no cura nada, o hace más bien poco.

Luego nos encontramos con otra característica fisiológica de determinadas noticias: tienen alas. No corren, sino vuelan. Llegan a la gente antes de lo esperado. Si bien es cierto que suelen llegar, por la razón que sea, mal configuradas, con defectos de forma, sin los contenidos precisos. Demasiada velocidad. Así que hay que hablar de la noticia. Comunicarla, darla a conocer. Hoy se pueden hacer ruedas de prensa de casi todo. Delante de una webcam, con una cuenta de youtube y un escenario apropiado, casi cualquier persona podría ser el Presidente del Gobierno o crear su propio canal de Noticias para las 15h de la tarde.

Lo último que diré es que debe mover a la acción. El verdadero conocimiento está muy unido a la acción. Lo que no es conocimiento es curiosidad malsana. Conocer y actuar se ligan en lo profundo del corazón humano, del hombre que no ha sido dividido y vencido por los tiempos modernos. Quien conoce el amor, quien sabe de la felicidad no puede quedarse apalancado en su hueco del mundo, convirtiendo su sitio en un pozo progresivamente. Quien sabe en realidad de la Vida, de sus alegrías, de sus asombros, de sus maravillas, debe moverse, quiere moverse, ansía moverse. Quien reconoce que no está solo, de ninguna de las maneras posibles salvo por efecto de la desesperación y de la ceguera, agradece y abraza, tiende la mano y acompaña. Tanto como se deja acompañar. Las noticias del mundo, las profundas, las que necesitamos y andamos buscando sobre la Vida nos despojan de nosotros mismos. Somos únicos en un mundo amplio, en el teatro del mundo, en una realidad que no controlamos y que recibimos. Ojalá seamos agradecidos con tanta maravilla.

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