Para empezar, esto es muy subjetivo. Sin embargo, tiene un doble valor muy importante: reconocer que la filosofía sigue viva como disciplina; y no está viva en abstracto, sino encarnada en pensadores con sus vidas corrientes y ordinarias, que quizá sean desconocidos para la mayoría, salvo aquellos que han hecho divulgación. Por eso, la lista que he encontrado en internet, publicada recientemente en un blog que sigo, me resulta verdaderamente curiosa. Como también aprecio el debate que se ha formado en los comentarios. La filosofía, el pensamiento, la aventura de las preguntas, la reflexión sobre la totalidad de lo real, la búsqueda del ser y de la esencia, el saber estar en el mundo, la inquietud moral y el acicate de la libertad, y más preguntas siguen vivas. No puede ser de otro modo, en tanto que preguntas. La filosofía nace en ellas, pero sólo es tal en la medida en que alguien se atreve a responder, le dedica tiempo, dialoga sobre ello.

Curiosamente me encuentro leyendo -en ratos libres- un libro de uno de los diez citados. Y no porque sea de mi misma forma de pensar, ni mucho menos. Algo que también me parece fundamental en filosofía, como en la vida misma. Los comentarios precisamente inciden, con absoluto respeto, en una lista que no se puede ceñir a unos pocos, y se debe ampliar más y más.

Así comienzo la mañana del lunes, con el disfrute de la confirmación del pensamiento que continúa con exigencia de generación en generación.

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