La alegría contagiosa

La risa puede participar en innumerables listas. La de las cosas más contagiosas, la de las que nos hacen felices, la de las que más valoramos en los demás. Alguien que se sabe reír, reporta algo fundamental en el día a día. En todo momento, o en casi todo, viene a cuento una risa. Destiende, relaja, tonifica, le da valor al momento. Cuando te ríes tienes la sensación de estar cómodamente en medio del mundo, y olvidas tantas cosas… ¡Qué mágica resulta!

Hoy he hecho la prueba de este experimento en clase. Me he puesto a reír, mientras hacían una actividad. Todos querían curiosear el motivo de mi alegría, y se reían sin saber de qué iba el asunto. Hemos pasado un buen rato a costa de nada. Doy fe de que funciona.

Además, me ha hecho comprender por qué uno de mis amigos tiene el título del más gracioso. Se ríe tanto que consigo mismo es suficiente para pasar un buen rato. Algo que hemos olvidado, entre tantas y tantas cosas, el común de los mortales.

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