Gestión del cambio

Como a mí me molesta que me digan aquello de “te lo avisé”, no voy a caer en la misma trampa. Porque duele comprobar cómo se podrían haber hecho las cosas de otra manera, que quizá -y es un suponer- hubiera resultado todo de mejor manera, con menos daños colaterales, habiendo previsto mejor algunas idas y venidas, algunos comentarios, y todo eso que se mueve “por detrás” y que no aparece a la luminosa claridad por miedo a ser condenado.

No hablo de mí en este caso. Aunque bien pudiera aplicarme el cuento. Cuando las barbas de tu amigo veas cortar… El caso es que en una reunión avisé de que había que hacer un curso de estas cosas. Porque mueves una ficha en el papel que luego en la realidad resulta que tiene ojos y ve, orejas y oye, lengua y habla. Que por escrito todo es infinitamente más sencillo. Y todo se complica con la libertad de unos y otros, más aún en ambientes en los que promovemos y buscamos que la gente sea libre y dé su opinión, y queremos que los proyectos salgan adelante con mucho acuerdo, consenso y unidad. Pero no puede ser. La realidad se impone. Estas cosas suelen ser imposibles de manejar y llevar bien. Terminan, por así decir, haciendo daño. Hiriendo personalmente, a personas. Los responsables se queman de la indocilidad de los “de abajo”. Mientras que “los de abajo” no se contentan con dar simplemente su parecer en una reunión sin ser escuchados del todo. Incomprensión que surge de debajo de las piedras, revoluciones soterradas que terminan convirtiéndose en arenas movedizas.

Un curso de gestión del cambio nos ayudaría. Mantenemos habitualmente estructuras complejas, porque las personas somos así de variables. Además, le pese a quien le pese, la tendencia a “conservar” y a “mantenerse” y a “permanecer en lo mismo” suele ser propia tanto de conservadores como de progresistas. Lo que pasa es que cada uno permanece en lo suyo, anclado a sus propios criterios, opciones, visiones. Que habitualmente concuerdan además con la realidad. Un curso, por favor. Una mirada amplia para implatar cambios, para mover a la gente de su sillón, para reacomodar las cosas.

Un curso no lo solucionará todo. Pero al menos nos ayudará a comprender previamente las dificultades y a poder adelantar algunas. Esto sería ya muy interesante en determinados ámbitos de gratuidad, de generosidad, de solidaridad, de relaciones personales.

Por si acaso, aquí os dejo unos cuantos links. Una mirada general para descubrir las cosas del sentido común. Luego vendrán las concrecciones.

  1. Buen dossier. http://www.hacienda.go.cr/cifh/sidovih/cursos/material_de_apoyo-F-C-CIFH/2MaterialdeapoyocursosCICAP/2GestionCompetenciasGerencialesenAccion/GestiondelCambio.pdf
  2. Este me gusta más, porque es directamente educativo. http://valoras.uc.cl/wp-content/uploads/2010/10/gestion_delcambio.pdf
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