No acierto exactamente a describir qué puede significar la palabra interesante cuando se trata de vivir. Quizá aplicándolo a los libros, o a la música, o al cine. Cosas de ocio sí pueden ser más o menos interesantes. Respecto del trabajo no me atrevo bien a juzgar, porque entiendo que unos pueden, y tienes capacidad para ello, hacer cosas de mayor interés que otros. La verdad sea dicha. Al menos así lo pienso. Sin embargo, cuando alguien siente que su vida está tan muerta que en ella ya “no sucede nada interesante”, no sé bien a qué está esperando. Porque será probablemente ahí donde esté el tema, el asunto, el problema… En qué esperas que suceda. Si por interesante se entiende que toquen millones de euros en la lotería del viernes, es casi seguro que pierde interés el resto de la semana. Rebajando expectativas podríamos hablar de quienes ponen su esperanza en un único momento de la semana, o para no exagerar, del día. ¿Se les puede estar pasando el resto de las “cosas interesantes” mientras ellos están mirando hacia otro lado? ¡Quizá! Me encanta la palabra “quizá”.

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