Las cosas de la belleza interior

Quería hacer una broma a mis alumnos más pequeños hablando de guapos y feos. La mayor parte ha entrado al juego. No en vano era viernes. Siempre hay que reír, pero más aún los viernes, porque ya estamos lo suficientemente cansados como para estar en otro plan. Y el caso es que a mitad de nuestro divertimento una niña, insisto en que son pequeños, se ha levantado y ha venido hacia mi mesa. Traía cara indiscutiblemente de contarme un secreto, así que me he acertado y he prestado mi oreja a su leve susurro. La primera vez no la he entendido. La segunda me sorprendió. Lo único que quería era decirme que “la verdadera belleza está en el interior”. Tanto me ha gustado su actitud que le he preguntado de dónde se había sacado semejante frase. Acto seguido le he pedido que me la escribiera en la página de mi agenda correspondiente al día de hoy. Mientras respondía a mi demanda, respondió a mi pregunta anterior. “Lo he visto en una película”, inquirió. Terminé la historia dándole las gracias por recordarme algo tan importante, y escribiendo su nombre y edad debajo de sus pueriles letras.

Todo queda aquí. Y así hubiera terminado si de camino a casa no hubiera escuchado esa dolorosa canción en la que se canta: “El colegio poco me enseñó. Si es por el maestro nunca aprendo…” Siendo maestro, duele ver cómo perdemos el tiempo en elementos y capacitaciones superficiales mientras los pequeños, los jóvenes y los que han pasado por la escuela se han quedado al margen de los ríos de la vida que van a parar a la mar, o de la excelencia y exigencia y responsabilidad que acompaña a la libertad verdaderamente pensada, o del amor que nos hace temblar hasta puntos insospechados, o de los sueños que sueños seguirán siendo siempre, o de las utopías sociales y la cultura de los pueblos… Duele comprobar que algo que una niña pequeña considera fundamental en su vida, lo suficientemente importante como para hacerla levantar educadamente de su sitio y despreciar un juego con sus compañeros, no ha sido aprendido en la escuela. Porque allí, según parece se aprenden lo que no son tópicos, lo que no construirá el universo de las personas. Eso se aprende en la televisión, en los libros, en los cómics, con la imaginación conquistando grandes aventuras y viviendo amores apasionados. Eso se aprende y se cuida, se guarda mejor que otras lecciones. Aunque intuyo que esta niña que ahora ha dado con la clave pronto será invitada a ceder al gusto de los muchos y de las masas. Ojalá los maestros no hiciéramos lo mismo y no nos convirtiéramos en mercaderes de necesidades paternas y laborales. ¡Qué penoso me resulta el mundo cuando los pequeños se dan cuenta de que deben enseñarnos cosas a los mayores!

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2 comentarios sobre “Las cosas de la belleza interior

  1. Me pregunto si esto tiene que ver con Mt 18,3,….. ser como niños es ver novedad en lo que aparentemente no la tiene, ver sin prejuicios, es eso ?? , con respecto al último párrafo , creo que es bien difícil ir en contra de la masa (son muchos jaja) pero si se puede cuando tu fortaleza interior, y tu fe es solida, o no?? todos estos ???? son porque la mayoria de las veces tengo mas preguntas que respuestas solidas.

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